Posteado por: leopatagonia | febrero 13, 2009

Mariana Baraj: la música sin escalas

tapa de Margarita y Azucena

tapa de Margarita y Azucena

Mariana no tiraba tizas en la escuela. A sus 9 años formaba parte del Coro de Festilindo y las clases de música ya eran algo serio para ella. Y para su padre, claro. De chica, seguir la agenda de Bernardo Baraj resultó el único plan. Y el mejor aprendizaje. Pero no fue el saxo el que entró en su mundo, si no la percusión. Y así arrancó. Luego vinieron las clases de canto y su redención por Gal Costa, Ellis Regina y Chabuca Granda. En 1990 comenzó a participar en los discos y conciertos de grupos como Catupecu Machu, Man Ray o Todos tus muertos y en el quinteto de su padre. Cuando asomó el siglo, superó el miedo escénico y se plantó frente a su banda. La idea de fusionar un repertorio de folclore y el color de jazz, se antojó un desafío. Así nació Lumbre (2002), relacionado sólo a compositores argentinos. El disco irrumpió el mercado y abrió el surco para los que vendrían más tarde: Deslumbre (2005) y Margarita y Azucena (2007). El primero con viñetas de artistas latinoamericanos como Hugo Fattorusso y Violeta Parra. El siguiente, producido por Lisandro Aristimuño, más asociado al pop y a reversionar un compilado de Leda Valladares, Arto Tuncboyaciyan de Armenia o el keniata Ayub Ogada.

Mariana Baraj lleva recorrido 38 años. Un viaje que la depositó en Japón, Berlín, España e Italia, entre otros países, con un solo objetivo: mostrar ese sonido desgarrado, presente, pero nunca tímido. El mismo que traerá su próxima placa que duerme en su cocina y que espera pista en mayo. Sin género ni letra que se resista al encanto de su voz y su carto.

Tus discos, si bien tienen un tempo con vetas folclóricas, ancla sobre otros ritmos. Pareciera como si tradición fuera el puente para alejarse de los ritmos más conocidos ¿Es una búsqueda o una decisión?

Todo lo que surge en mi música tiene que ver con mi formación y con una información que yo he ido adquiriendo a lo largo de mi vida. Los tratamientos a nivel rítmico surgen de horas de trabajo, de improvisación, práctica y juego, hasta que encuentro algo que me gusta y me interesa para que sea el soporte de la canción. Creo que es importante relacionarse con la tradición ya que en ella se encuentran grandes fuentes de las que siempre hay que beber.

Tu obra se recuesta sobre un camino vanguardista. Sospecho que la base de los instrumentos que utilizás o las estructuras compositivas son buenos argumentos. ¿En dónde creés que comienza el inicio de cambio estético-musical?

El cambio yo comienzo a sentirlo cuando lo estoy transitando y cuando siento que logré imprimir en el repertorio un sonido personal. Como siempre parto de ideas muy relacionadas con el ritmo suelen ser estructuras muy sólidas para desarrollarlas.

¿Cuáles son tus influencias o sobre qué disciplinas culturales vibra tu formación artística?
Mi formación comenzó desde muy pequeña ya que en mi casa la música siempre estuvo presente entonces desde siempre fue mucha la información. Toda experiencia vivida puede enriquecerme y sumar a mi música. El trabajo con otros músicos, mis trabajos en cine y con gente de teatro sin duda me suman mucho y me disparan ideas e imágenes diversas.
Trabajar con Martín Churba me abrió un universo mágico y llenó mi música de nuevos colores.
Y todos los viajes que he tenido la suerte de realizar sin duda viven en mi música.

¿La variedad de registros que utilizas con tu voz es deliberada o simplemente está sujeto a la relación que estableces con la canción?
El abordaje que le doy a la canción no siempre es el mismo porque depende de lo que yo sienta que esa canción necesita por eso la manera de interpretar o el color de la voz no va a ser igual en todos los casos.

Hace poco tiempo, Lila Downs me decía, en una entrevista, En la música no tienes que analizar porque. Es una especie de entrega y salvación sin palabras. Mientras exista más metáfora más fuerte es la medicina”. ¿Cómo lo ves?
Me parece una reflexión interesante y que comparto absolutamente. No existe un porqué en el arte y en mi caso, siento que la música es una salvación, es mi lugar de rezo, mi protección y mi conexión con lo divino. Me gusta sentir que hago música para intentar devolver con ella, todo lo que ella me da a mí.

¿Estás preparando algún disco nuevo?
Sí, y te lo cuento a modo de primicia. Es al primer medio que se lo cuento. Lo voy a grabar en mayo. Es mi nueva etapa como compositora. Además voy a producirlo,
con el aporte de los músicos con los que toco actualmente, el guitarrista uruguayo Juan Pablo Chapital y el bajista de Azul, Quique Ferrari y el aporte del diseñador Martin Churba en el concepto estético y arte del disco. Aún no tengo el título, que suele aparecer al final del proceso, ni la cantidad de temas, pero calculo que no serán menos de 10.

¿Cuál es la sensación que te provoca agregar, por primera vez, temas tuyos?

Es toda una experiencia, estoy feliz porque siento que se completa algo en mí, que me encuentro con una voz más propia aún.

¿En la próxima gira incluyeron este rincón del mundo?

Sí. En principio la idea es ir para Abril o Mayo.

Leonardo Iglesias

* Esta nota fue publicada en el Suplemento Tela de Rayón, del Diario Jornada, el 13 de Febrero de 2009.

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